La industria del turismo ante la crisis del COVID-19

La consultora DNA Turismo y Ocio analiza el impacto del Covid 19 y sintetiza las claves de futuro a partir de una encuesta a más de 600 actores del sector turístico, habiendo consultado a toda la cadena de valor.

El turismo está siendo sin duda uno de los sectores productivos más afectados por la crisis sanitaria. En este escenario de incertidumbre, las empresas consideran 2020 como un año de supervivencia donde los esfuerzos estarán volcados en tres objetivos: la gestión de ayudas y de costes; la aplicación de medidas de salubridad y confianza del consumidor; y la captación de mercado nacional con ayuda de las herramientas públicas de promoción

Se trata de una de las conclusiones del informe ‘En busca de escenarios y recetas para una nueva era en el turismo’ de la consultora especializada DNA Turismo y Ocio, realizado a partir de una encuesta a más de 600 agentes del tejido turístico nacional. El estudio, que analiza el impacto del Covid 19 en la industria turística, también da pautas sobre las futuras tendencias del mercado.

Según la opinión del sector, el principal reto esta temporada es cómo mantener la viabilidad de las empresas y evitar el mayor número posible de cierres, para la temporada que viene ya acometer un plan de acción diseñado para abordar la recuperación.

A día de hoy, la posibilidad de retrasar el pago de impuestos es la medida más valorada, con un 2,77 sobre 5, seguida de la posibilidad de solicitar préstamos avalados por el ICO y su tipo de interés. No obstante, las condiciones para demostrar caída de ingresos para optar a aplazamientos y préstamos se valora en un 2,44. El pago de la cuota de autónomos en abril es lo peor valorado.

El informe revela que ya existe un 6% de empresas que piensan cerrar sin esperar a nuevas medidas económicas, lo que denota la magnitud de esta crisis en el sector. El 72% estima que su facturación caerá este año entre un 50% y un 70%, dato aún más negativo con la estimación de la bajada de ingresos por turismo internacional (- 56% ó 51.708 M €).

Los que antes se recuperarán

El análisis de DNA Turismo y Ocio destaca que las actividades y experiencias que más rápido se recuperarán son las de turismo rural y naturaleza, al prestar sus servicios en un espacio abierto y natural acorde con los nuevos comportamientos y actitud de la demanda turística donde primará la sensación de soledad, seguridad, contacto con la naturaleza y la no masificación.  

En segundo lugar, el turismo de sol y playa, y el turismo relacionado con el bienestar y la salud, siempre que se tomen medidas tendentes a garantizar la sensación de salubridad. El tercer bloque lo componen las escapadas urbanas y el turismo cultural, para los que se prevé una recuperación más lenta. En último lugar se encuentran el turismo de reuniones y los viajes corporativos. Las empresas prestadoras de servicios relacionados con esta tipología turística se verán seriamente afectadas por la caída brusca de la demanda.

Lógicamente, los subsectores del turismo que saldrán más rápido de la crisis son los relacionados con el turismo de naturaleza y el turismo rural, e incluye a los subsectores de oferta de turismo rural, -con menor capacidad de alojamiento y en entornos rurales y naturales-, y los prestadores de servicios vinculados con las actividades en la naturaleza, guías de naturaleza, observación de aves, y todo tipo de actividades de turismo activo relacionadas con la naturaleza. También los parques de naturaleza y jardines, y los restaurantes.

El segundo bloque de subsectores que antes saldrá de la crisis lo componen los restaurantes, las visitas a Patrimonio, el alquiler de vehículos de transporte por carretera y el alojamiento en campings. Por detrás se recuperarán el transporte aéreo, el alojamiento hotelero, los museos, los parques temáticos y de atracciones, los espectáculos y los parques zoológicos en este orden. Los subsectores que más tarde saldrán de la crisis son el turismo de reuniones, convenciones, incentivos y eventos (MICE), y los cruceros.

Cifras de 1978 en el turismo internacional

En 2019 España logró otro récord de turistas extranjeros en, con 83,7 millones de viajeros, que aportaron un gasto de 92.337 M €. El sector estima como media que España recibirá este año 36 millones de turistas, un 56% menos que en el año 2019, cifra que el destino tuvo en 1978. En esta temporada 2020 se recibirán menos de la mitad de los turistas internacionales que en el año anterior, según las estimaciones de los agentes del turismo.

De aplicarse la misma reducción al gasto del turismo extranjero, que fue de 92.337 M €, los ingresos de esta temporada por turismo internacional serán de 40.628 M €, una pérdida de 51.708 M €, que se verá reflejada en un impacto en el empleo, temporal o estructural en función de las medidas que se apliquen. 

En este contexto, el mercado prioritario para el sector turístico esta temporada será el mercado nacional, junto con el mercado regional de proximidad. Los viajes de proximidad serán la clave de la recuperación a corto. Los viajes de largo alcance quedarán para el final del proceso.

El segmento de cliente que el sector estima mayoritariamente que va a tener mayor protagonismo es el familiar, junto con las parejas e individuales. Se estima que los grupos y, sobre todo los profesionales en viajes de negocio sean los segmentos que más tarde se activen. 

10 recetas para una nueva era en el turismo

1. Ante la gran competencia entre destinos por captar turismo nacional, aquellos destinos que nunca lo abandonaron en sus políticas de promoción tendrán más ventaja competitiva. Avanzar hacia conceptos de inteligencia de destinos no significa abandonar buenas herramientas que ahora tendrían una gran utilidad como la encuesta de movimientos turísticos de los españoles (Familitur). Es el momento del marketing enfocado en generar productos y experiencias adaptadas al nuevo consumidor turístico y al retorno de la inversión.

2. Los destinos que más rápido se recuperarán serán los que tengan un portafolio de ofertas y experiencias basadas en productos al aire libre y en contacto con la naturaleza.

3. Los destinos deberán de rediseñar sus estrategias, todas orientadas a mantener la oferta, el empleo. Nueva planificación, nuevo marketing y nueva gobernanza para esta era.

4. La oferta deberá de incorporar las medidas tendentes a garantizar la sensación de salubridad, y se necesitarán las indicaciones y ayuda de la Administración al respecto.

5. Las agencias de viaje se tendrán que reinventar para vender producto al mercado nacional, trasladando confianza y flexibilidad. La cooperación con los destinos en comunicación cobrará más importancia. 

6. El cómo se desarrolle la apertura restringida de la actividad, después de la fase de confinamiento, va a ser clave para la normalización. El turista modificará sus conductas de consumo. Para que estas vuelvan lo más rápido posible a la normalidad es necesario que el sector adopte rápidamente medidas para garantizar la seguridad, la salubridad de los servicios turísticos, y la confianza del turista. Las iniciativas públicas y normativas que ayuden a definir acciones concretas, y ayuden al sector a aplicarlas serán muy bien recibidas por la oferta y la demanda.

7. Esta crisis no solo impactará en la desaparición de empresas que forman parte de la oferta, sino de todos los agentes de la cadena de valor (dinamizadores, y sectores relacionados). El sector exigirá la consideración del turismo en las más altas esferas de decisión política. La profesionalidad en la gestión pública será una exigencia.

8. Es el momento para avanzar hacia modelos superiores de interacción público-privada. Las empresas serán más exigentes con la gestión del presupuesto público destinado a turismo, los modelos de gobernanza (patronatos, consorcios, mesas de turismo, clústeres, etc.)  evolucionarán a modelos nunca vistos en España. Lo esperable es que se generen modelos adaptados a las realidades del ciclo de vida de los destinos, mucho más coordinados. La gobernanza será un proceso clave para la adaptación a la nueva realidad turística y esto está vinculado a decisiones técnico-político-administrativas participadas y gestión profesional orientada a resultados.

9. Los destinos con identidad propia, con elementos diferenciales respecto a la competencia, que garanticen además de la seguridad, la sostenibilidad natural y cultural serán más competitivos para captar mercado.

10. Los objetivos de desarrollo cualitativos serán más importantes que los cuantitativos. Esta crisis nos aboca por obligación a optar por un modelo de desarrollo de turismo sostenible real. La incorporación del impacto del turismo en el bienestar y desarrollo de la población residente, y de la sensación de colaborar en la misma por parte del turista se incorporará paulatinamente en el concepto de productividad y competitividad.

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