Un ecosistema impulsor para el salto al turismo inteligente

El turismo es uno de los principales motores económicos globales, ya que genera el 10% de la riqueza y del empleo en todo el mundo, más que la banca, o la agricultura, por ejemplo. En 2018 se contabilizaron 1.400 millones de viajes internacionales, superando ya las previsiones, y todo indica que continuará su expansión a ritmo acelerado.

España es un país turístico, una potencia mundial, el segundo destino del mundo en llegadas de turistas internacionales (82,6 millones en 2018) y en ingresos por turismo (90 mil millones de euros en 2018). También somos el país más competitivo del mundo según WEF (World Economic Forum). La séptima parte del PIB y del empleo son turísticos. Para España, el turismo es un sector absolutamente estratégico.

Mantener el filo competitivo en plena revolución tecnológica, que impone cambios a una escala y a un ritmo sin precedentes, exige que todo el sistema turístico opere en clave digital. Pero no todos pueden abordar el reto de la digitalización en iguales condiciones.  La gran industria  turística opera ya con modelos digitales. Sin embargo, la base del sector, compuesta por PYMEs, continúa rezagada, al igual que el sector público local. La brecha digital del turismo está en los destinos, precisamente donde tiene lugar la experiencia turística.

España necesita una política pública digital con un modelo tecnológico y de innovación para el turismo aplicable en todo el territorio, consensuado con todos los actores públicos y privados. Es hora de conformar  un ecosistema público-privado que impulse el proceso y construya un nuevo marco de trabajo colaborativo. Solo así podremos sostener nuestra capacidad competitiva. Porque hay que fijar objetivos compartidos y fomentar el encuentro entre sector turístico, administraciones y sector tecnológico para desarrollar las herramientas necesarias para atender al turista conectado, aumentar el gasto turístico y resolver los procesos críticos de los destinos, los de hoy y los del futuro próximo.

Construir el ecosistema impulsor de la transformación digital del turismo español implica alinear a todos los actores y trazar los roles que cada uno debe jugar en el proceso. En primer lugar, las administraciones públicas. El liderazgo de la política turística digital para el destino España corresponde a la Secretaría de Estado de Turismo a través de la empresa pública Segittur. Comunidades autónomas, municipios, entidades de financiación como Red.es y los entes de normalización también deben estar representados. En segundo lugar, el ecosistema debe integrar a los actores instrumentales del proceso: el sector privado, representado a través de las asociaciones empresariales turísticas y tecnológicas, los clusters de innovación y la academia. Finalmente, deben estar presentes los beneficiarios de las políticas de transformación digital: PYMEs, a través de representación sectorial, y los destinos turísticos integrados en las redes constituidas (Red DTI, RIU y RECI).

El liderazgo turístico de España requiere que esa visión a cooperación digital se extienda más allá de nuestras fronteras. La tecnología turística española y el know-how acumulado en destinos inteligentes pueden ser puestos a disposición de terceros países a través de los organismos internacionales en los que España es miembro como son la OMT, la SEGIB o la EU.

La próxima revolución digital ya está en marcha. El inminente despliegue de redes 5G, el rápido desarrollo de la Inteligencia Artificial y otras tecnologías habilitadoras exige agilidad en la construcción de un nuevo modelo turístico de base digital para defender  la posición competitiva del turismo español. Es momento de acercar a dos industrias: la del turismo y la de la tecnología. Es el momento de implicar a todo el conjunto de actores públicos y privados para sentar los pilares del nuevo modelo de crecimiento turístico en el que todos –destinos, empresas y organizaciones – estamos conectados y nadie queda atrás. Nuestra ventaja competitiva en plena revolución digital reside en ser los primeros en comprender, y adaptarnos, a un nuevo escenario con distintas reglas y modelos de trabajo.

La cooperación digital como nuevo paradigma no es una idea nueva. A diferencia del resto de países, en España los destinos ya poseen estructuras público-privadas de gestión turística. Somos pioneros en el desarrollo de destinos inteligentes. Tenemos una oportunidad capital para fortalecer nuestra posición como país turístico y contribuir desde la innovación y la tecnología turísticas a la marca España. Y debemos hacerlo entre todos.

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